martes, 16 de junio de 2020

Amante telar.


Nuestras lenguas decifraron dogmas, y las manos, estas rozaron una y otra vez en nuestros cuerpos como si se tratara de un telar con colores, con matices en éxtasis, como para hacernos rebozo y terminar en nudo.
Que húmedad la de aquella noche, torció la madera que cubría mi pecho y atibió lo fúnebre de mis labios, dejando una sonrisa aparecer cada que recuerdo un tanto cuántico para ti, y tan tangible para mi. 
Las cactáceas con las que platico al llegar a casa y la ventanilla del colectivo seguramente se han de cuestionar de tan peculiar regocijo que me sale de la sonrisa de vez en cuando; seguramente pensando en él o quién sabe en qué amante, pero sí en sus manos. 


Abigail Robledo 

martes, 19 de marzo de 2019


Si me eligieras.

Si me eligieras,
No habría verbos en pospretérito.
No habría almohadas mojadas.
No  habría llanto.
No habría rímel en las mejillas.
No habría tragos de saliva.
No habría recuerdos.
No habría golpes en la puerta.
No habría rabietas a las 2 de la mañana.
No habría amores de promoción
No habría esperanzas tontas.
No habría noches inertes.
No habría labios extrañándose.
No habría cuerpos sin rimar.
No habría menos nosotros.
No habría falta de carácter.
No habría llamadas a las 3:00 am.
No habría ojos brillosos.
No habría más preguntas de terceros
No habría menos abrazos inconclusos.
No habría menos tú.
No habría menos yo.
No habría ella o yo.

Abigail Robledo.

martes, 31 de julio de 2018

Cual soldados.



Nos vimos como aquellos amantes luego de la guerra, no sé quién sería el soldado; el herido, el que venía con  cicatrices y penas detrás. Los dos parecíamos ese tétrico personaje, nos vimos uno al otro con todas las ganas de fundirnos y hacernos uno. Parecía que el tiempo de la pos guerra nos había medio curado. Me abrazó y viceversa. Le dije sin usar alguna palabra todo lo que había dentro de mi; todo un océano y él también lo hizo. Pero así como la guerra luego de terminar deja muertos y heridos, a mi me dejó media muerta; media de corazón y de sentimientos.


martes, 12 de septiembre de 2017

Nuestra Futura Vejez


Si llego a lo que le dicen vieja yo espero...
Si llego,  espero que ames mi canas
que aún tomes mis manos, ahora ásperas y no suaves
espero que me ames porque ves mi alma mas no mi cuerpo

Espero que mi cuerpo y ancha cintura no te moleste
espero que mis ojos ya cansados aún reflejen los tuyos brillos
espero que aún caminando lento; estés ahí
espero que nuestras enfermedades no nos opaquen

Espero que mis pechos caídos no te alejen
que mi habilidad para el sexo no te frene para acariciarme
espero que aún sonrías y a los dos nos se entrecomille la sonrisa
que las noches, no las contemos como menos si no como otra más jutos.

Espero llegar a la vejez integra y contigo
completamente gris, pero coloreada por la vida
cansada de las mismas tonterías que solemos hacer y nos disgustan
espero que mis labios ya más opacos te sepan como la primera vez.

Espero llegar a la vez y estés ahí
espero que quieras caminar conmigo hasta el final de los días
tomarnos de la mano aún cuando ya no tenemos la misma fuerza,
te de orgullo salir de paseo con el saco de años y arrugas que me he vuelto.

Espero que al dejar de ser atractiva me mires con pasión
que recuerdes todas la barreras que brincamos juntos
que mires mis arrugas y pienses que tenemos más vidas,
que tenemos más vidas juntos, más universos.

Si llego a lo que le dicen vieja; tú también lo serás y ahí estaré...

Guadalupe Abigail Robledo Ruiz




domingo, 19 de febrero de 2017

Masoquista

El poeta es un masoquista nato, a quien les gusta que le partan el corazón a grandes bocanadas y se lo remienden con migajas. ¡Adorar al verdugo de ese infeliz! Que gracias a ese verdugo el poeta nos traerá más letras sucias como carbón y brillantes cuál diamante para esta noche, llenas de sentimentalismos vanos. El poeta es masoquista, y su dolor lo disfruta deseándole los buenos días y cerrando los ojos orando por el verdugo. ¡Adorar al verdugo de ese infeliz! Que gracias a él sentirán al leer sus versos lo que es amar aquellos que nunca lo han sentido ; a llorar quien sea ha llenado de piedras el buche, a reír quien frunce la uniceja, a sentir ese temblor de los pies y las manos cuál adolescente; a ver los ojos en los que nunca nos hemos encontrado. ¡El poeta es masoquista y su verdugo es su musa!

Abigail Robledo




sábado, 18 de febrero de 2017

La reflexión antes de besarte.



"Antes de besarte pensé 99 veces. Llegando al 100 las otras tantas se olvidaron y quedaron como la historia que nadie lee; viejas, empolvadas, rezagadas. Nos besamos y quién sabe qué catástrofe sucedería al otro lado del mundo porque fue tan sublime chocar los labios; fue la danza perfecta, la rima, la sensación exacta en el momento menos esperado. Con sinceridad volvería a pensarlo 100 veces más..."

-Abigail Robledo


jueves, 29 de diciembre de 2016

Fuimos Poesía.

"Hicimos la mejor poesía, lástima que esa fue la misma que nos mató cuando crecía con una fuerza brutal. La marea de emociones nos ahogó hasta quitarnos la ropa, la piel, los músculos y esos huesos convertidos en madera seca. Nos revolvimos tanto que la poesía terminó por convertirse en epitafio, las miradas en muros grises, los besos en migajas de pan. Hicimos la mejor poesía escrita entre dos personas, incendiamos planetas desde la tierra, nos incendiamos los cabellos con nuestras palmas. Ahora sólo somos dos ciegos y mudos que se cicatrizan con caricias con el afán de sanarse."
-Abigail Robledo. (Xibalbabi)